A 30 de septiembre debo pagar una gran deuda con una compañía de seguros. Debo comparecer ante un tribunal.
Pero bueno, la cosa va genial porque hace la temperatura idónea al amanecer y al atardecer. Y cuando la temperatura baja siempre se encuentra el modo de adecuarla a las circunstancias. Además, está ella, que habla un montón de idiomas, y me pone unas caras graciosísimas cuando la miro al escribir esta basura.
Ahora tengo que dejarles, no sin antes compartir un poco de todo aquello que a mí me gusta.
Joya





